Yo creo que este tema
llamará la atención de muchos, los que usualmente me leen y los que de alguna
manera verán el título y querrán saber más…
Y es que esta es una de esas
preguntas clave que no dejamos de hacernos todos los humanos alguna vez:
¿Seguiré a mi corazón o seguiré a la razón? Encrucijada que esta ilustrada otras veces como la
típica escena del angelito y el diablito a cada lado de la cabeza,
susurrándonos qué dirección tomar.
El corazón es permisivo, se
deja llevar por sentimientos muchas veces alimentados de insignificancias y
muchas veces iniciados por fantasías que nos hacen subjetivos. Es eso lo que no
lo hace de fiar.
La razón es estricta, experta
en realizarle el D.O.F.A a cada
situación que se nos presente y a toda
persona que se nos encontremos en el camino. Es objetivo y es acertado, cuando la guía es Dios mismo.
En la vida se nos presentan
dilemas a diario, que sin una dirección nos puede hacer desviar del camino y por
una mala decisión, puede cambiarnos la vida por completo y no precisamente para
bien. Hay una frase que una vez leí y me
quedó marcada para siempre: “Una buena
decisión a tiempo, será una bendición a su tiempo.”
Me impresionó porque en una
línea, me hizo simple lo que parecía ser complicado. Pero yo no les escribo que
es mejor darle el chance a la razón por esa frase que realmente no se el autor,
ni recuerdo dónde la leí. Yo baso esta publicación en el libro maestro que dice:
Nada hay tan
engañoso como el corazón.
No tiene remedio.
¿Quién puede comprenderlo? Jeremías 17:9 (NVI).
No tiene remedio.
¿Quién puede comprenderlo? Jeremías 17:9 (NVI).
Por eso el Señor nos
recomienda guardarlo. Ahora veamos por qué…
Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios,
los adulterios, la inmoralidad sexual, los robos,
los falsos testimonios y las calumnias. Mateo 15:19 (NVI).
Suena exagerado pero no lo es, las personas se van dañando poco, hasta llegar a esas acciones.
Siempre hay momentos en los
que nos preguntamos qué hacer. No faltará la amiga/o, que ignorando la
verdadera sabiduría, te aconsejará que hagas lo que dicta tu corazón; aunque tampoco
es la idea ser extremistas y desaparecer nuestros sentimientos. Sólo ten
presente que cada acto trae su consecuencia, que hay que PENSAR las cosas más
de dos veces. Cuando depositamos en el corazón la confianza nos alejamos del
dominio propio, porque como él todo lo pinta lindo, cedemos a las emociones,
cuando nuestra confianza ha de estar puesta en Dios.
No hay nada mejor que tener
la razón alineada al corazón, ahí es cuando realmente podemos apreciar que algo
es bueno para nosotros. Así que dejemos de conducirnos según nos dicen “oportunos
amigos/as”, dejemos de permitirnos caer en lo que enemigo presenta y
escudriñemos más la biblia para que nos vaya bien.
Cuando confías en Dios: Estarás
satisfecho, sin temor y sabrás que Dios te cuida no importa lo que pase ¡Serás
bendecido!
Por: Eliana Raventos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario