Dios es la razón de ser de quienes lo amamos. La vida se
parte en 2, antes y después de conocerle. Cuando encomendamos nuestra vida a
él, sabemos que las cosas que nos suceden son para su gloria.
Podemos darle esa gloria que él merece de varias maneras,
lo importante es nunca pasar la oportunidad de engrandecerlo con lo que tenemos
para ofrecerle, nuestras vidas. En el Salmo 29: 2 leemos: Dad a
Jehová la gloria debida a su nombre; Adorad a Jehová en la hermosura de la
santidad.